El sexo no es selectivo, se mueve por el impulso y va dirigido su satisfacción; por lo que no importa tanto la persona con la que se practique, sino el acto en sí.
Mientras que en el amor, el sujeto amado es insustituible y exclusivo; se convierte en algo único.
Ligar la necesidad del sexo a la exclusividad amorosa supone un explosivo cóctel, que, si se resuelve bien, hará las delicias de los amantes que lo disfruten. Pero, si falta un ingrediente, la frustración y el sufrimiento están asegurados. Así es la vida, quien más se juega, más tiene que ganar… o que perder. La cuestión es que, la mayoría de las veces, tampoco se puede hacer mucho, los sentimientos como el amor, no se eligen, nos embargan.
http://www.soitu.es/soitu/2008/06/24/sexo/1214306794_603711.html
OLAHA!